«Que caiga España, ya la
levantaremos nosotros». ¿Quién pudo pronunciar esta frase? Juguemos. ¿Un
patriota? Seguro que no, la voluntad de levantarla viene precedida por la
indiferencia ante su caída. ¿Un estadista? Imposible, lo que parece no
importarle es el Estado. ¿Un economista? Nanay, es obvio que no considera los
costes. ¿Una persona íntegra? Si lo fuera no antepondría sus intereses de grupo
a los generales. ¿Un listillo? Es lo que él se creía, aunque ni a eso llegara.
SOLUCIÓN: Un chiquilicuatre
económico al que ahora se le cae a él España de las manos, o sea, el
ministro Montoro.